HERIDAS
El perro
despierta del letargo
y no comprende
por qué lleva
un collar isabelino.
Da vueltas por el jardín,
no sabe qué hacer.
Le miro
desde la ventana
y trago saliva:
yo también soy
otro animal herido.
El perro
despierta del letargo
y no comprende
por qué lleva
un collar isabelino.
Da vueltas por el jardín,
no sabe qué hacer.
Le miro
desde la ventana
y trago saliva:
yo también soy
otro animal herido.
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